ausencias…

Hace mucho que no escribo un post largo (de hecho hace mucho que no escribo un post). Entre que me da flojera, entre que no se que bien que decir y que no quiero que se malinterprete lo que digo, me domina la autocensura.

Siempre me he sentido muy satisfecha de poder expresar oral y por escrito lo que pienso y creo, pero muchas veces mis palabras son tomadas demasiado en serio.

Creo que el problema es, que no me gusta herir susceptibilidades (esa es la frase del mes) y mientras escribo esto pienso: ojala que Carlos no lo tome persona, ojala que mi mamá no crea que lo digo por ella y bla bla blá.

Supongo es el resultado de que te lean personas súper directas a ti o parte de tu familia.

No debería ser necesario plagar mis textos de notas aclaratorias, a menos que sean notas para mi misma, pero entonces entramos en la meritita esencia de un blog. Una bitácora personal en línea. Si, es personal claro, pero cualquier cibernauta tiene acceso a lo escrito. Además si no quieres que te lean mejor escríbete en un diario de papel y ponle candadito. El problema (al menos para mi) radica en el exhibicionismo, muchas veces sin llegar al grado de exhibicionismo puro, dejémosle en “retroalimentación” o “relaciones publicas” si gustan, en que todo ser humano, necesita de otro para que sea testigo de su historia.