Días distintos

Son días distintos pero iguales, cíclicos. Me siento maravillada se aún no haber perdido la capacidad de sorpresa, se ve cada cosa en la oficina. Hemos estado trabajando contra reloj para el informe de actividades de Sistema de Universidad Virtual, este será mi 7 informe.

Lo que hago (hacemos) es algo que el Rector denominó “texto mágico”, es decir, cuando él di e árbol, en la pantalla aparece ipsofacto, tal cual equipo olímpico de nado sincronizado. Este asunto se logra a través de un artilugio de programación en action script, y un pinchemadral de archivitos de flash.

Si alguien conoce una forma más sencilla de lograrlo, háganmelo saber, por caridad.

Ha sido tal la carga de trabajo, que no he logrado leer, ni remotamente lo que normalmente leo para el ORC. Ni hablar, ese barco ya zarpó, ahora, me queda IT, por el puro gusto de leerlo, en los pequeños momentos que le robo al tiempo de sueño.

Trazos

Trazos

He traído en mente el asunto del boceto. El trabajo sobre papel previo a la digitalización.
Siempre me he sentido torpe, ante el papel, aún cuando impartí la materia de expresión gráfica.
Muchas malas experiencias con sustratos y tintas, supongo es cosa de trabajar el asunto, hasta convertirlo en un hábito.
Esto no es un ejercicio de composición profunda, sólo tracé la imagen mía y conmigo a mi binomio, esa criaturita de 4 patas y 78 cromosomas que me hace tan feliz.

Eso, así.

Hace unas semanas leí “Cementerio de animales” de Stephen King. Pasando la mitad del libro, más bien alcanzando el segundo tercio, sucede una escena terrible, tan bien escrita que puedo recordar perfectamente la sensación de abandono y angustia que sentí al leerlo, y como estas emociones se desbordan, mientras que nace el impulso de lanzar el libro al fuego y al mismo tiempo no poder parar de leer.

Comencé a leer It (Eso) hace un rato,  y es como un déjà vu, sólo que no he pasado de la página 50. Que miedo.