En el hospital

“(…) no existen los buenos y los malos amigos; tal vez sólo haya amigos, gente que nos apoya cuando sufrimos y que nos ayuda a no sentirnos tan solos. Tal vez siempre vale la pena sentir miedo por ellos, y esperanzas, y vivir por ellos. Tal vez también valga la pena morir por ellos, si así debe ser. No hay buenos ni malos amigos, sólo personas con las que uno quiere estar, necesita estar; gente que ha construido su casa en nuestro corazón.”

Stephen King, It

Contrabando de amor

Hablemos de los sustitutos. Me viene a la mente, sustituto de azúcar. Sabe a azúcar ¿parece azúcar? no es azúcar, y sin embargo lo prefiero o quiero engañarme para afirmar que lo quiero, y no engorda, o al menos da esa impresión.

¿Qué pasa cuando el sustituto mejor al original? Estoy confundida.

Soy tan nena. Me siento tan herida, y es estúpido e intrascendente, pero me crispa los nervios. Es como la canción de Andrés, son las nueve. Ya. Es la hora de las incoherencias, sólo que hoy las escribo aquí y no se quedan flotando en mi mente. Todos flotan.

 

neurosis y frases aleatorias

Me desorienta no sentir culpa.
Vivo presa en la eterna lucha contra el deber ser.
Mi corazón canta y reboza gozo por cosas que sólo yo entiendo, cosas que no quiero ni pretendo explicar.
A pesar de la indiferencia afectiva, me esmero e intento comunicarme de forma física.
Me duele hasta las pestañas
Estúpido y sensual Gabriel Julio Fernández Capello
Mantenme.

enamorada…

“(…) ella estaba locamente enamorada de él. Decir que era un deslumbramiento de colegiala era como definir el Rolls-Royce diciendo que es un vehículo de cuatro ruedas. Ella no reía como una tonta ni se ruborizaba al verlo; tampoco escribía su nombre con tiza en los árboles o en las paredes del Puente de los Besos. Simplemente vivía con su cara en el corazón, constantemente, con una especie de dolor dulce, perenne.”

Stephen King, It.