Trátame suavemente

 

 

Este inicio de año ha sido atrabancado. He procurado de muchas formas conservar el zen, aprovechando los aires de esperanza que me dejaron los fabulosos e increíbles días en que no tuve compromisos con ninguno de mis trabajos. Recargué pila, y logré deshacerme de una tos persistente que venía cargando desde noviembre, los primeros de enero resultaban esperanzadores… pero conforme ha ido avanzando el mes, aquel bienestar adquirido se ha drenado. A pesar de que he logrado mantenerme fiel al mi ejercicio mental de la alberca… (en el que estoy arriba del trampolín, y desde las alturas observo mi turbación como el agua contenida, y decido no lanzarme y analizar lo que compone la emoción sin sumergirme en ella) me siento extenuada.
Creo que en gran parte el cansancio y malestar (mí psicólogo diría dolor, solo que ya no nos gusta el drama), radica en dos factores, primeramente, que hago cosas que no me gustan y no sólo son actividades poco afines, sino que obtengo poca satisfacción de los resultados. El segundo factor me fue revelado hoy en terapia, así como mi educación de diseñadora hace que observe detenidamente y analice la información visual que se me presentan a diario de modo minuciosa, la formación ocomunicativa que he desarrollado y alimentado con ahínco los últimos años hacen que perciba los mundos y sus mensajes de forma distinta y otorgue de manera inconsciente valor a la calidad de la comunicación en mi cotidiano. Mi conclusión al respecto, es que cada vez hay menos interacciones cara a cara, mientras que las comunicaciones mediadas por tecnologías me sobrepasan por mucho y que la no acción (no comunicación), también es un mensaje comunicativo muy poderoso.

 

 

Walk this way

Este es el playlist que me acompañó en mi maniaca limpieza de inicio de año (nada que ver con la tan de moda ola Konmari, aunque lo hubiese querido, 33 libros es absolutamente ridículo).

Tenía mucho tiempo que quería terminar de arreglar el “cuarto de la vergüenza estudio”… que desde que me mudé ha sido un rincón de tiliches y cajas empolvadas. Para ser honesta, la causa no ha sido la decidia, sino la falta de tiempo y esta es la primera oportunidad consciente que he tenido para hacerlo.

Si bien no terminé de clasificar mis libros (no hay vacación que no termine) creo que el resultado me deja muy alegre, era una prioridad *urgente* acondicionar un espacio para poder trabajar comodamente y ahora tengo un lugar bastante agradable para pasar mis noches en vela calificando. Estoy contenta <3