Espero curarme de ti

 

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

 

Swimming in the heart of Jane

Sí yo fuera una canción, hoy quisiera ser el corazón de Jane.

Enero ha sido sombrío. Hospitales, miedos, informes. Voy a contar lo bueno.

Hay gente que mide sus ciclos con el año nuevo, y otros que lo hacen por sus vueltas al sol. Para mí ni la noche vieja ni mi cumpleaños marcan ciclos como lo hacen los informes de actividades de la UDG. Por más de 10 años, siempre soy (somos) puestos a prueba con un bacanal de trabajo mal planeado. Creo que este año ha sido el peor escenario que hemos enfrentado, y el mejor hecho, es un trabajo en equipo. De alguna forma, se nos permitieron licencias creativas que en otros años no habíamos podido mediar y con todo y que en un momento me equivoqué, todo salió muy lindo (aunque la palabra no es apropiada).
Lo más interesante, ha sido el análisis retrospectivo, cuando informamos 2016 estaba entrando en la maestría y saliendo a pedazos de una relación de muchos muchos años, era una nueva administración, todo fue complicado, simplemente la libramos y ya.
Al informar 2017 todavía estaba devastada: la epifanía no terminaba de cuajar, ni Europa ni las lágrimas de vuelta al mundo habían logrado recomponerme por dentro. Y luego algo pasó (terapia que le llaman, reiki que le dicen) y las cosas fluyeron… y siguen su curso, no como quisiera, pero qué sé yo ¿Qué es lo mejor para mí?
Este año, con un poco más de colmillo, negociamos el diseñador extra @gerardogm que tal cual, nos salvó la operación. Logramos compartir visualmente la esencia de la rectora, de la institución, de lo que somos y cómo interactuamos. Incluso creo que nos permitimos ser un poco románticos… y la gente lo entendió y lo vivió, somos caleidoscópicos.
Lo más bonito de todo, es medir el avance de mi condición sentimental, mis ejercicios (algunas veces frustrados) de paciencia, el abrazar la flexibilidad, mi desarrollo profesional… y puedo ver y sentir que estos últimos dos años he recorrido cientos de kilómetros de emociones y obstáculos y me siento muy bien conmigo. Después de todo, está padre crecer.

Para el morbo, aquí un pedacito

P.D. El año tiene 52 semanas, la idea es generar 52 posts este año (el año pasado hice 19, bastante bien para las estadísticas de los últimos 10).