Feliz cumpleaños a mi…

Sí, feliz cumpleaños paulinta, hoy, hace 29 que llegaste al tercer planeta… sé que no has disfrutado por completo esta existencia. Te conozco, y sé que todo el tiempo te cuestionas… te preguntas, todo el tiempo quieres saber más, conocer los orígenes, las entrañas de tu día a día, y aunque sé, que este proceso es difícil, y casi imposible (y aunque intentes aferrarte locamente a la idea de que no quieres ser una investigadora -saaaaaaaaaabe-) sé que algún día, lograrás todas aquellas cosas que anhelas, y yo estaré ahí, junto a ti, de la mano, para decirte “felicidades lo has logrado tu esfuerzo ha valido la pena”; y cuando todo salga mal, también te estaré consolando, y echándote porras para que te levantes… sé que puedes lograrlo, jamás lo he dudado.
No pierdas la fe querida Paulina, que yo nunca perderé mi fe en tí.
Te amo absolutamente, locamente, como nunca nadie.
MUCHAS FELICIDADES bonita, te deseo todo el amor del mundo TE LO MERECES, te lo has ganado a pulso.
Disfruta, ríe, vive, sueña.

Con mis mejores deseos, tu siempre amiga, Pau.

acariciando una fantasía tortuosa…

Me gusta pensar que soy una mala mujer que quiere ser santa. Me gusta soñar que soy una buena mujer que anhela la perdición.

No soy ni uno ni lo otro, sólo soy, pero qué difícil es ser.

Escribo durante la última hora que me queda en el CUCS y esto debe parecerse mucho a la última noche en casa de tus padres antes de emanciparte. Aquí se conocieron mis padres y prácticamente nací aquí, casi, podría jurar que, si no concebida, fui planeada en alguno de los pasillos, corredores o jardines.  He recorrido sola y acompañada cada rincón de este lugar y he aprendido gran parte de lo que soy en estas paredes. Cuanta pinche nostalgia, cuanta emoción…

Pasaré de forma abrupta a otro tema el que me mantiene cuerda: habemus Calamaro… y no me importa que sea en otro lugar lejano del país. Y no me importa no tener boletos de la fila AA o BB y en vez de eso tener boletos de la G, no me importa, ahí estaré si llego viva  y lo disfrutaré y lloraré de felicidad y emoción.

N0o quiero flagelarme más, aún si me cuesta evitarlo. Suficiente tengo con la tortura psicológica y todas las patologías extrañas que siento en mi mente/corazón “¿Porqué no hago las cosas bien? ¿Que hay de malo en mí? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Quién diablos dice que las haces mal? ¿Qué tengo que hacer?, como para aparte andarlo gritando al viento, estoy harta de ser auto-contemplativa, estoy harta de ser “en función de…” a la chingada con el relativismo.

A lo mejor no soy y apenas empiezo a ser ¿Y qué?

Happy together.

Anoche, mi papá me dijo que tenìa muy abandonado al perro. Realmente no considero tenerlo abandonado, duerme conmigo, en mi cama, despertamos en la mañana y desayunamos juntos. Si es uno de esos afortunados días en que no hay trabajo matutino, vegetamos juntos en la cama, jugamos con su homónimo, o al “atrapa al monito”, o “quítame el calcetín”. Si es un día normal, o sábado de terapia, él se regresa a la cama a tomar el sol, y yo a hacer mis actividades. Cuando regreso del trabajo y hay luz (mèndigo cambio de horario) o es domingo y hay vía recre-activa salimos a pasear yo en la bici y el trotando alegremente como conejito en verde pradera. En las noches jugamos carreritas o al monstruo, y a veces invitamos a Naif. En la cena le doy una tortilla caliente y sus croquetas, y despuès de que me baño, disfrutamos de la cobija elèctrica en estas noches friolentas.

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Mañana Huesitos, (Huesos es su nombre) y yo cumplimos 6 meses de conocernos, de salvarnos el uno al otro.

Creo, que es un perro feliz.

Lunes de nuevo…

y como si fuera viernes: tengo muuuuuucho sueño.

Quiero viajar y viajar, ir al cine y ver muchas películas, salir en la bici y pasear por ahí con huesos, tomar muchas fotos, ir a tomar café con mis amigas, pasar largas horas en la hacienda, leer hasta las tres de la mañana y despertar sin sueño para venir a trabajar… en general disfrutar cada segundo que pueda.

Hoy no hice gran cosa de la oficina en la oficina, sencillamente porque no hay que hacer. Sin embargo flickerié, twitterié, estuve en el msn… salí dos veces a la cafetería y en cada vuelta me encontré a excompañeros de la prepa y de repente me sentí bien nostálgica… en la prepa me aferraba hasta con los dientes para hacer las cosas que quería hacer, y eso que en aquellos entonces mis papás no me dejaban salir ni a la esquina. Igual me las arreglaba. Salía, conocía, tomaba fotos… iba al tianguis y a las exposiciones de anime/manga, hice cosplay estando gorda (y no, no fue tan infame): era libre y no lo sabía.

Con los años he ido agarrando, no sé como llamarle… amargura, flojera, apatía, desinterés (depresión que le llaman)… y en eso es en lo que trabajo todos los días dentro de mí. En volver a encontrar el sentido de hacer las cosas por hacerlas, sin lamentarme de todo y de nada -y poderme reír de que mis amigas me pregunten si todavía vivo con mis papás y contestar, “sí es la onda” mientras pienso “claro que vivo con mis papás: me encanta, aunque reniegue. Y a ti también te encantaba boba, pero te embarazaste y te casaron {¡y te dejaste casar!}”-.

Y es que es muy fácil quejarse y sufrir. Alegar que ya no soy una niña -pero a veces me tratan como una-, que envejecí rápido, que me gustaría ser menos apasionada, sentir menos para vivir más, pedir que me arranquen el corazón pa no llorar, bla bla bla… puras patrañas, me encanta ser y estar (gracias infinitas duloxetina).

Soy muy feliz.