Un año más…

    mmmmmmmm… Mi post debería llamarse de alguna forma más original pero no. Es la última noche del año y me alegro. No por que el próximo me llene de ilusión, si no porque al fin termina este, tan largo, espinoso y al mismo tiempo tan lleno de cosas buenas y valiosas. Cambié de trabajo, a uno que me encanta aunque me exploten. Tomé muchas fotos aunque no las haya hecho públicas (propósito cumplido). Amé con todo mi corazón -aún sí las cosas no fueron como esperaba estuvo padre-. Tejí mucho, leí más que en el 2007 y espero que menos que en el 2009. Pasé unas tardes increibles en cierto estudio con cierta mija que adoro. Perdí el coche y lo recuperé la mismísima noche en que Sach fumó de la verde y no se acuerda. Lloré mucho, pero no más de lo necesario. Choqué, fui a muchas fiestas, un-a-alguien valiosa me retiró el habla el primero de agosto. Vi a mi amado Andrés, me reencontrécpn Juan. Me robaron mi ipod, ahorré y compré otro. Perdí mi virginidad crediticia. Di el enganche de mi casita. Tengo salud y trabajo. Sé que me leen. Sepan que los quiero. Feliz fin 2008. Enhorabuena 2009.

    Si hay cosas mal escritas, culpen al touch.

Cuando te conocí…

ya no salía con el primero que me había abandonado…

Ahora sí, ya soy una canción de Andrés. Por hoy no quiero saber más, sólo déjenme dormir. Hoy ya no quiero saber nada.

“vivir así no es vivír
esperando y esperando
porque vivir es jugar
y yo quiero seguir jugando”

Andrés Calamaro/Paloma

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

Viva viva, este blog cumple 4 años en línea ¿a quién diablos le importa?

Como la espuma…

Basta de autoflagelación.
Agradezco que me hayan puesto en mi lugar. Era justo y necesario.

“Vengo liviano, como la espuma de las orillas,
a contramano de la resaca del carnaval,
mi sentimiento va a durar, el fuego no me va a quemar,
ya no tengo espinas clavadas en el corazón.”

Escuchando: La espuma de las orillas/Andrés Calamaro/La lengua popular (2007)

Sweet Soul Revue…

Finalmente concluí el trámite administrativo de la baja en la maestría. Me lo esperaba más difícil, con más preguntas y enfrentamientos, pero no fue así, todo lo contrario, estaban ahí mis amigos apoyándome (D, P, E). No lo sentí como una despedida, sé que seguiremos juntos.

Mañana parto al Pacífico. Me marcho, tranquila y en paz… con bastantes proyectos que trabajar: un ciclo de cine iberoamericano, un colectivo de pintura/poesía y un concierto en puerta que pinta ser inolvidable…

Hace unos días, un buen amigo me dijo que “el amor (y el sexo), como el software, debe ser libre“. Creo que tiene razón.

Nos vemos pronto.