Los desesperados

Los DesesperadosLos Desesperados by Joselo Rangel
My rating: 4 of 5 stars

Me gusta mucho la forma de escribir de Joselo. Creo que disfruté más One Hit Wonder, Los Desesperados es una novela graciosa y divertida, tiene muchos guiños sobre el mundo artístico, y la manera en que los músicos viven su música y las ajenas… La parte alienígena está divertida, el final, no es que no me haya gustado, es en sí, es una muy bonita analogía de lo que la música es… sin embargo, creo que no me satisfizo del todo aún sí es bueno…

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Espero curarme de ti

 

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines

 

Swimming in the heart of Jane

Sí yo fuera una canción, hoy quisiera ser el corazón de Jane.

Enero ha sido sombrío. Hospitales, miedos, informes. Voy a contar lo bueno.

Hay gente que mide sus ciclos con el año nuevo, y otros que lo hacen por sus vueltas al sol. Para mí ni la noche vieja ni mi cumpleaños marcan ciclos como lo hacen los informes de actividades de la UDG. Por más de 10 años, siempre soy (somos) puestos a prueba con un bacanal de trabajo mal planeado. Creo que este año ha sido el peor escenario que hemos enfrentado, y el mejor hecho, es un trabajo en equipo. De alguna forma, se nos permitieron licencias creativas que en otros años no habíamos podido mediar y con todo y que en un momento me equivoqué, todo salió muy lindo (aunque la palabra no es apropiada).
Lo más interesante, ha sido el análisis retrospectivo, cuando informamos 2016 estaba entrando en la maestría y saliendo a pedazos de una relación de muchos muchos años, era una nueva administración, todo fue complicado, simplemente la libramos y ya.
Al informar 2017 todavía estaba devastada: la epifanía no terminaba de cuajar, ni Europa ni las lágrimas de vuelta al mundo habían logrado recomponerme por dentro. Y luego algo pasó (terapia que le llaman, reiki que le dicen) y las cosas fluyeron… y siguen su curso, no como quisiera, pero qué sé yo ¿Qué es lo mejor para mí?
Este año, con un poco más de colmillo, negociamos el diseñador extra @gerardogm que tal cual, nos salvó la operación. Logramos compartir visualmente la esencia de la rectora, de la institución, de lo que somos y cómo interactuamos. Incluso creo que nos permitimos ser un poco románticos… y la gente lo entendió y lo vivió, somos caleidoscópicos.
Lo más bonito de todo, es medir el avance de mi condición sentimental, mis ejercicios (algunas veces frustrados) de paciencia, el abrazar la flexibilidad, mi desarrollo profesional… y puedo ver y sentir que estos últimos dos años he recorrido cientos de kilómetros de emociones y obstáculos y me siento muy bien conmigo. Después de todo, está padre crecer.

Para el morbo, aquí un pedacito

P.D. El año tiene 52 semanas, la idea es generar 52 posts este año (el año pasado hice 19, bastante bien para las estadísticas de los últimos 10).

Trátame suavemente

 

 

Este inicio de año ha sido atrabancado. He procurado de muchas formas conservar el zen, aprovechando los aires de esperanza que me dejaron los fabulosos e increíbles días en que no tuve compromisos con ninguno de mis trabajos. Recargué pila, y logré deshacerme de una tos persistente que venía cargando desde noviembre, los primeros de enero resultaban esperanzadores… pero conforme ha ido avanzando el mes, aquel bienestar adquirido se ha drenado. A pesar de que he logrado mantenerme fiel al mi ejercicio mental de la alberca… (en el que estoy arriba del trampolín, y desde las alturas observo mi turbación como el agua contenida, y decido no lanzarme y analizar lo que compone la emoción sin sumergirme en ella) me siento extenuada.
Creo que en gran parte el cansancio y malestar (mí psicólogo diría dolor, solo que ya no nos gusta el drama), radica en dos factores, primeramente, que hago cosas que no me gustan y no sólo son actividades poco afines, sino que obtengo poca satisfacción de los resultados. El segundo factor me fue revelado hoy en terapia, así como mi educación de diseñadora hace que observe detenidamente y analice la información visual que se me presentan a diario de modo minuciosa, la formación ocomunicativa que he desarrollado y alimentado con ahínco los últimos años hacen que perciba los mundos y sus mensajes de forma distinta y otorgue de manera inconsciente valor a la calidad de la comunicación en mi cotidiano. Mi conclusión al respecto, es que cada vez hay menos interacciones cara a cara, mientras que las comunicaciones mediadas por tecnologías me sobrepasan por mucho y que la no acción (no comunicación), también es un mensaje comunicativo muy poderoso.

 

 

Walk this way

Este es el playlist que me acompañó en mi maniaca limpieza de inicio de año (nada que ver con la tan de moda ola Konmari, aunque lo hubiese querido, 33 libros es absolutamente ridículo).

Tenía mucho tiempo que quería terminar de arreglar el “cuarto de la vergüenza estudio”… que desde que me mudé ha sido un rincón de tiliches y cajas empolvadas. Para ser honesta, la causa no ha sido la decidia, sino la falta de tiempo y esta es la primera oportunidad consciente que he tenido para hacerlo.

Si bien no terminé de clasificar mis libros (no hay vacación que no termine) creo que el resultado me deja muy alegre, era una prioridad *urgente* acondicionar un espacio para poder trabajar comodamente y ahora tengo un lugar bastante agradable para pasar mis noches en vela calificando. Estoy contenta <3